domingo, 2 de agosto de 2009

Ra
Para los egipcios, Ra era el dios Sol, el creador del Universo. Como puedes ver en esta fotografía, que muestra la decoración del interior de un sarcófago, se le representaba con cuerpo humano y cabeza de halcón. La leyenda cuenta que durante el día viajaba por el cielo y por la noche descendía al mundo subterráneo.

Las pirámides, los faraones, algunos dioses como Atón... Tal vez, seas capaz de relacionarlos con un país tan antiguo casi como la propia historia: en efecto, estamos hablando de Egipto.
Antes de empezar, conviene que sepas que la civilización egipcia se constituyó, creció y se desarrolló en torno al valle del río Nilo.
LA PREHISTORIA EGIPCIA
Muchos estudiosos consideran que la civilización egipcia es una de las fuentes de la cultura occidental.
Hace unos 60.000 años, el río Nilo comenzó a inundar cada año los terrenos que lo rodeaban; creaba así un suelo muy fértil que favorecería, mucho tiempo después, el nacimiento de la agricultura. Hace unos 6.000 años, una serie de cambios climáticos permitieron que los asentamientos humanos en el valle del Nilo crecieran notablemente.
EL PERIODO PREDINÁSTICO O ARCAICO
Hace 5.200 años surgió el primer reino unificado del antiguo Egipto. Se construyeron ya grandes estructuras funerarias, predecesoras de las pirámides.
EL IMPERIO ANTIGUO (2755 A.C.-2255 A.C.)
El Imperio Antiguo fue una etapa esplendorosa del antiguo Egipto. La capital estaba en el norte, en Menfis. El rey o faraón tenía un poder absoluto, porque era considerado un dios en la Tierra.
De esta época son las más famosas pirámides del mundo: las de Keops, Kefrén y Mikerinos, en Gizeh.
Después de un periodo de inestabilidad (el conocido como primer periodo intermedio), se desarrolló el llamado Imperio Medio. Se produjo la reunificación del reino egipcio, y Tebas fue su nueva
capital.
EL IMPERIO NUEVO (1570 A.C.-1070 A.C.)
Hace unos 3.500 años, Amenhotep I comenzó a extender los dominios de Egipto hacia Nubia y Palestina.
Otro importante faraón de este periodo fue Amenofis IV, que afrontó una profunda reforma religiosa y política. Abandonó Tebas por una nueva capital, Ajtatón (la moderna Tell el-Amarna), que fue construida en honor del dios Atón. Más tarde, Tut Anj Amón volvió a fijar la capital en Tebas.
Ramsés II fue el responsable de la mayor parte de las construcciones en Luxor y Karnak, así como de los templos esculpidos en la roca en Abu Simbel. Ramsés III hizo grabar sus numerosas victorias militares en las paredes de su complejo funerario en Madinat Habu, cerca de Tebas. Tras su muerte, el Imperio Nuevo entró en decadencia, por el creciente poder de los militares y de los sacerdotes del dios Amón.

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